Australia empieza la partida orientada al esfuerzo británico en Europa, pero su posición real la pone en la línea de fuego frente a Japón mucho antes de lo que la mentalidad "imperial" contempla. Esta guía se centra en no descuidar tu propio patio trasero.

Punto de partida

Como dominio británico, tienes un nivel de autonomía inicial limitado y una fuerte presión a enviar tropas lejos, a Europa o el norte de África. El problema es que, si Japón entra en guerra, la defensa real de tu territorio depende de lo que hayas guardado en casa.

Nota para principiantes: no mandes todo tu ejército a Europa sin guardar una reserva propia. Si Japón decide expandirse hacia el sur, vas a necesitar algo con lo que defenderte sin depender de que la Marina Real llegue a tiempo.

Ruta recomendada

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Errores comunes

El error más habitual es tratar la partida como "una extensión del Reino Unido" y mandar todo el esfuerzo militar a Europa, dejando el territorio propio indefenso. El segundo es no invertir en industria propia esperando que las importaciones desde el resto del Imperio cubran siempre el hueco.

Próximos pasos

Esta guía se ampliará con una ruta específica de defensa del Pacífico. Consulta también la guía de Japón para entender la amenaza desde el otro lado del tablero.