La doctrina de combate terrestre es una de las decisiones que más condicionan una partida completa, porque cambiar de rama a mitad de camino cuesta años de investigación ya invertidos. Aquí tienes las 4 opciones sin rodeos.
Guerra Móvil
La doctrina del Blitzkrieg: prioriza tanques, unidades motorizadas y velocidad de explotación para romper el frente y encerrar al enemigo en bolsas. Exige una industria capaz de sostener producción de blindados, así que no es la mejor opción si tu economía es débil.
Potencia de Fuego Superior
Centrada en artillería, atrincheramiento y una defensa muy sólida. Es la doctrina que mejor encaja con guerras de desgaste y con naciones que prefieren aguantar el frente antes que romperlo. Menos vistosa que la Guerra Móvil, pero muy efectiva a la defensiva.
Asalto de Masas
Pensada para naciones con muchísimo manpower y pocas ganas de depender de equipo caro: bonificadores a la infantería numerosa y a la reserva de mano de obra. Es la doctrina natural para países como la URSS o China, donde el volumen de tropas es la ventaja real.
Plan de Batalla General
La opción más equilibrada y flexible, centrada en la planificación de ofensivas a través del estado mayor y bonificadores que no dependen tanto de un tipo concreto de unidad. Buena elección si no quieres comprometerte del todo a un estilo de guerra concreto desde el principio.
Cómo elegir la tuya
Pregúntate qué tienes de sobra: si es industria y quieres velocidad, Guerra Móvil; si prefieres aguantar el golpe primero, Potencia de Fuego Superior; si tienes manpower a espuertas, Asalto de Masas; si no quieres decidirte todavía, Plan de Batalla General. Cambiar de doctrina más adelante es posible, pero pierdes buena parte del progreso ya investigado — mejor acertar pronto que corregir tarde.