
La guerra naval se ignora fácilmente si juegas una potencia continental, pero para Reino Unido, Japón o Estados Unidos es tan importante como el frente terrestre. Esto es lo mínimo que necesitas entender.
Composición de flota
Una flota se divide en dos roles: naves capitales (acorazados, portaaviones) que aportan potencia de fuego real, y naves de escolta (destructores, cruceros) que las protegen de torpedos y ataques submarinos. Una flota sin suficiente escolta es una flota que va a perder naves capitales por descuido, no por inferioridad numérica.
Convoyes
Los convoyes transportan recursos comerciados y tropas por mar. Cada ruta consume convoyes según la distancia, y perderlos ante ataques submarinos o aéreos corta ese suministro. Para naciones que dependen del comercio marítimo o de invasiones anfibias, proteger las rutas de convoy es tan importante como ganar cualquier batalla naval directa.
La amenaza submarina
Los submarinos son baratos de construir comparados con una flota de superficie, y pueden hacer un daño desproporcionado a los convoyes y a las flotas mal escoltadas enemigas. Una potencia con poca industria naval puede usarlos para negarle el mar a un rival mucho más grande, en vez de intentar competir barco a barco.
Errores comunes
El error más habitual es mandar la flota principal a patrullar sin escolta suficiente, perdiendo naves capitales carísimas ante un puñado de submarinos. El segundo es ignorar por completo la protección de convoyes hasta que el comercio empieza a colapsar y ya es tarde para reaccionar con calma.