
La aviación es la mecánica que más se descuida al empezar, y la que más multiplica el rendimiento de las otras dos ramas cuando se usa bien. La clave está en el orden: casi todo depende de conseguir primero la superioridad aérea.
Superioridad aérea
Antes de que cualquier otra misión aérea sea realmente efectiva, necesitas controlar el cielo sobre la zona donde vas a operar. Los cazas dedicados a superioridad aérea combaten a la aviación enemiga en esa región; sin ganar ese control, el resto de tus escuadrones (CAS, bombarderos) sufren pérdidas mucho mayores y rinden peor.
Apoyo aéreo cercano (CAS)
Una vez controlas el cielo, el apoyo aéreo cercano se convierte en uno de los multiplicadores de combate terrestre más fuertes del juego: bombardea directamente a las divisiones enemigas en la batalla, inclinando la balanza a tu favor. Es habitual que una ofensiva terrestre bien apoyada por CAS rompa líneas que de otra forma aguantarían.
Bombardeo estratégico
Los bombarderos pesados atacan infraestructura, fábricas y ciudades enemigas en profundidad, lejos del frente. Es una inversión a largo plazo: no gana batallas por sí sola, pero erosiona la capacidad industrial del enemigo con el tiempo, sobre todo en guerras largas contra una potencia con mucha industria.
Errores comunes
El error más habitual es construir aviación de todos los tipos a la vez sin ninguna prioridad clara. Es mejor asegurar primero un número sólido de cazas de superioridad aérea sobre tu frente principal, y añadir CAS y bombardeo estratégico después, cuando el cielo ya sea tuyo.