
La aviación es lo primero que se descuida al empezar y lo que más multiplica el rendimiento del resto del ejército cuando se usa bien. La clave está en el orden, y en un dato muy concreto: cada punto de superioridad aérea por encima del 50% le resta al enemigo un −0,7% de defensa y ruptura en tierra, hasta un máximo de −35% con el cielo totalmente dominado.
Todas las misiones disponibles
Cada ala aérea solo puede tener una misión activa a la vez, y el juego las ofrece en este orden, de izquierda a derecha, en el panel de asignación:

Entrenamiento: entrena al ala para ganar experiencia de vuelo y experiencia aérea, a costa de combustible y con más riesgo de accidentes; activarlo desactiva cualquier otra misión asignada a esa ala.
Superioridad aérea: combate aire-aire para ganar el control del cielo de una región — el detalle completo, justo debajo.
Apoyo aéreo cercano (CAS): bombardea directamente a las divisiones enemigas en pleno combate terrestre.
Interceptación: los cazas asignados solo entran en combate cuando detectan bombarderos, transportes o aviones de reconocimiento enemigos —también atacan a los cazas que los escolten—, pero no cuentan para la superioridad aérea de la región.
Bombardeo estratégico: golpea fábricas, infraestructura y ciudades enemigas lejos del frente.
Ataque naval: bombarderos navales, CAS y bombarderos tácticos atacan buques enemigos, estén o no en pleno combate naval.
Ataque kamikaze: la misma mecánica que el ataque naval pero con más efectividad y más pérdidas propias; solo para cazas, y hay que desbloquearla mediante una regla de país.
Ataque a puertos: bombardea buques atracados en una base naval enemiga; solo funciona en regiones con base naval y barcos dentro.
Ataque a la logística: golpea camiones, trenes y vías férreas enemigas para cortar el suministro que llega al frente.
Suministro aéreo: tus aviones de transporte lanzan suministros a las provincias que elijas, útil para tropas cercadas o sin línea de suministro terrestre.
Minado naval: tras investigar Minado Aéreo, tus aviones sueltan minas navales en una región marítima mientras dure la guerra.
Rastreo de minas: tras investigar Rastreo Aéreo, detecta y elimina minas navales enemigas de una región.
Reconocimiento aéreo: tus aviones de reconocimiento suman inteligencia sobre el país objetivo, visible en el registro de inteligencia.
Patrulla naval: tus bombarderos navales vigilan una zona marítima sin combatir, dando una bonificación de detección a los barcos propios que patrullen ahí mismo.
Superioridad aérea: los umbrales reales
La superioridad aérea de una región se calcula comparando tu potencia aérea (más la de tus aliados) contra la del enemigo, y el resultado se traduce en un color en el mapa aéreo estratégico: rojo por debajo del 40% (el enemigo domina), amarillo entre el 40% y el 60% (región disputada), y verde por encima del 60% (dominas tú). La escala no es lineal — a niveles muy altos hace falta muchísima más aviación para subir un solo punto porcentual más.
Lo que de verdad importa es el efecto sobre el combate terrestre: cada punto de superioridad por encima del 50% neutral resta al enemigo un −0,7% de defensa y de ruptura, hasta un máximo de −35% con el 100% de dominio (por ejemplo, con un 60% de superioridad aérea el enemigo ya sufre un −7%). Las doctrinas aéreas pueden multiplicar todavía más esa penalización. La defensa antiaérea también puede restar superioridad al bando contrario: cada nivel de construcción (máximo 5 por estado) resta 5 de potencia aérea al rival, hasta un máximo de −25.
Apoyo aéreo cercano (CAS)
Con el cielo controlado, el apoyo aéreo cercano pasa a ser uno de los multiplicadores de combate terrestre más fuertes del juego: bombardea directamente a las divisiones enemigas en plena batalla, inclinando la balanza. Una ofensiva bien apoyada por CAS rompe líneas que de otra forma aguantarían.
Bombardeo estratégico y paracaidistas
Los bombarderos pesados golpean infraestructura, fábricas y ciudades enemigas lejos del frente. Es inversión a largo plazo: no gana batallas por sí sola, pero erosiona la capacidad industrial del enemigo con el tiempo, sobre todo en guerras largas contra una potencia con mucha industria.
La superioridad aérea también condiciona otras operaciones especiales con umbrales muy concretos: no puedes lanzar paracaidistas sin al menos un 70% de superioridad aérea. Las probabilidades de éxito de la mayoría de incursiones aéreas van del −10% (con 0% de superioridad) al +10% (con el 100%); las de bombardeo de esclusas, presas y campos petrolíferos van de −20% a +20%; y las de ataques nucleares, termonucleares, sabotaje de minas e incursiones de guía van de −25% a +25%.
Capacidad de las bases aéreas
Cada base aérea terrestre soporta 200 aviones por nivel de construcción sin penalización, con un máximo de nivel 10 (2.000 aviones). Superar esa capacidad tiene un coste real: cada punto porcentual por encima del límite resta un −2% de eficiencia, y al 50% de sobrecarga la penalización llega al −100% — ningún avión puede despegar desde esa base. Vigilar y repartir bien tus escuadrones entre bases es tan importante como construir más aviones.
El orden importa
Construir aviación de todos los tipos a la vez sin ninguna prioridad clara es el error más repetido. Asegura primero un número sólido de cazas de superioridad aérea sobre tu frente principal —apunta al verde, por encima del 60%, no solo a ganar el número por poco— y añade CAS y bombardeo estratégico después, cuando el cielo ya sea tuyo. El diseñador de aviones es donde decides exactamente qué modelo construir para cada uno de esos papeles.