Australia empieza la partida orientada al esfuerzo británico en Europa, pero su posición real la pone en la línea de fuego frente a Japón mucho antes de lo que la mentalidad "imperial" contempla. Esta guía se centra en no descuidar tu propio patio trasero.
Punto de partida
Como dominio británico, tienes un nivel de autonomía inicial limitado y una fuerte presión a enviar tropas lejos, a Europa o el norte de África. El problema es que, si Japón entra en guerra, la defensa real de tu territorio depende de lo que hayas guardado en casa.
Ruta recomendada
- Focos de industrialización y autonomía en paralelo, para no depender del todo de las decisiones de Londres.
- Reserva una parte del ejército y la aviación para la defensa doméstica del Pacífico, aunque el grueso vaya a Europa.
- Invierte en aviación naval y costera — la geografía australiana premia mucho la capacidad de detectar y responder por mar.
- Vigila la política exterior de Japón de cerca; su decisión de expandirse al sur te afecta directamente.
Errores comunes
El error más habitual es tratar la partida como "una extensión del Reino Unido" y mandar todo el esfuerzo militar a Europa, dejando el territorio propio indefenso. El segundo es no invertir en industria propia esperando que las importaciones desde el resto del Imperio cubran siempre el hueco.
Próximos pasos
Esta guía se ampliará con una ruta específica de defensa del Pacífico. Consulta también la guía de Japón para entender la amenaza desde el otro lado del tablero.
